SOBRE MÍ
Soy Jorge Medina.
Baterista, educador y creador de SniderDrummer.
Empecé a tocar batería a los 16 años porque quería entender cómo era posible hacer todo aquello que escuchaba en el rock. Años después, ese mismo instrumento terminó convirtiéndose no solo en mi profesión, sino en una forma de acompañar a otras personas a descubrir de qué son capaces.

Licenciado en Educación, mención Música · Más de 15 años enseñando batería
Todo empezó queriendo entender una batería.
El rock fue mi primera puerta de entrada. Bateristas como Joey Jordison despertaron mi curiosidad por la técnica, la velocidad y, especialmente, por entender qué estaba ocurriendo detrás del instrumento.
Mis primeros estudios de batería fueron en el Tecnológico de Música de Valencia (TMV), Venezuela. Después continué desarrollándome con estudios particulares, formación musical universitaria y cinco años de percusión orquestal en el Conservatorio de Música de Valencia, Venezuela, donde profundicé especialmente en lectura, musicalidad y formación instrumental.
Más adelante obtuve mi Licenciatura en Educación, mención Música, en la Universidad de Carabobo, Venezuela.




Empecé a enseñar antes de imaginar que terminaría dedicándome a esto.
Uno de mis profesores de batería, Gabriel Fuenmayor, comenzó a confiar en mí para sustituir algunas de sus clases cuando su agenda ya no le permitía atenderlas todas.
Una de esas oportunidades terminó convirtiéndose en un trimestre completo con un grupo infantil. Cuando llegó el momento de que mi profesor retomara el curso, los estudiantes querían seguir conmigo.
Ahí comenzó una parte de mi vida que todavía continúa: enseñar batería.
Con el tiempo terminé convirtiéndome en profesor de batería del mismo instituto donde había comenzado a estudiar.


Enseñar a muchos me enseñó algo sobre enseñar a uno.
Durante años trabajé con clases grupales, llegando a enseñar a grupos de más de 30 estudiantes compartiendo una sola batería. Aquello me enseñó a comunicar, organizar y encontrar distintas formas de explicar una misma idea.
Cuando llegué a Quito y empecé a trabajar principalmente de forma individual, descubrí otra parte de la enseñanza: dos personas pueden querer aprender exactamente lo mismo y necesitar caminos completamente diferentes para conseguirlo.
Desde entonces, mi manera de enseñar parte de una idea sencilla: observar al estudiante, entender qué necesita y construir desde ahí.
La meta nunca fue acumular ejercicios.
Me interesa que un estudiante entienda lo que hace, pueda practicarlo con intención y finalmente lo convierta en música. Por eso una canción puede convertirse en el punto de partida de una clase: encontramos la dificultad, la aislamos, la trabajamos y regresamos a la música.
- Aprende
- Entiende
- Practica
- Aplica
- Toca

Los mejores resultados no siempre caben en una partitura.
Uno de mis primeros conciertos de estudiantes comenzó como un pequeño encuentro en la terraza de un edificio. Tiempo después llegó la oportunidad de llevar esa experiencia a un auditorio, con más estudiantes, público y hasta una banda invitada.
Desde entonces he visto a adolescentes, adultos y personas que pensaron durante años que ya era demasiado tarde sentarse detrás de una batería y conseguir tocar canciones que antes parecían fuera de su alcance.
Ver el momento en que alguien deja de pensar “no puedo” y termina una canción completa sigue siendo una de las partes que más disfruto de enseñar.



Y entonces nació SniderDrummer.
Durante mucho tiempo mi segundo nombre me pareció extraño. Con los años terminé entendiendo que precisamente ahí estaba su valor: era diferente, reconocible y podía convertirse en algo propio.
Cuando comencé a promocionar mis clases en Quito, ese nombre terminó convirtiéndose en SniderDrummer. Lo que empezó como una forma de identificar mis clases fue creciendo hasta convertirse en un proyecto educativo, una comunidad de estudiantes y hoy también en un negocio que quiero seguir desarrollando.
Quiero que SniderDrummer llegue mucho más lejos que mis propias clases.
Quiero construir un espacio donde aprender batería signifique tener una ruta, entender lo que haces y disfrutar el proceso. Un proyecto capaz de crecer más allá de una ciudad, llegar a estudiantes en distintos lugares y convertirse con el tiempo en una referencia de formación para bateristas.
Mi meta es que algún día decir “estudié en SniderDrummer” comunique algo por sí solo: que detrás hubo formación, trabajo y una manera seria de aprender batería.
Conoce cómo puedes aprender conmigo